Cobre a crédito sin adelantar el IVA
Ticuenta emite el recibo electrónico de pago, así el IVA lo paga cuando el cliente le paga a usted, y no dos meses antes. Si vende a 30 o 60 días, es plata suya que deja de estar adelantada todo el año.
Elegir el cliente, elegir el producto, emitir. Tres clics. El XML, la firma, el envío a Hacienda y el aviso de si alguno no llegó pasan sin que usted intervenga. Usted no ve nada de eso: usted ve una factura hecha.
Sin tarjeta y sin contrato de permanencia.
La norma es complicada. Su trabajo no tiene por qué serlo. Todo lo difícil —la clave de 50 dígitos, la firma, el XML, los catálogos, la transmisión— queda de este lado, y usted no lo toca nunca.
Empiece a escribir su nombre y aparece. Sus datos, su condición de venta y su moneda ya están puestos. Si es nuevo, se da de alta con la cédula y nada más.
La línea se llena sola: descripción, precio, código CABYS y el IVA que corresponde. Usted no calcula ningún impuesto y no tiene que acordarse de ninguna tarifa.
Y ya está. La factura sale firmada, va a Hacienda y el PDF queda listo para su cliente. Si algo estaba mal, se lo dijo antes, no después, cuando el número ya se gastó.
No son funciones sueltas: es dinero que se queda con usted, tiempo que no gasta y sustos que no se lleva.
Ticuenta emite el recibo electrónico de pago, así el IVA lo paga cuando el cliente le paga a usted, y no dos meses antes. Si vende a 30 o 60 días, es plata suya que deja de estar adelantada todo el año.
Las compras de sus proveedores entran solas y el programa le enseña cuáles siguen esperando su respuesta. Deja de descubrir el 15 del mes siguiente que hay gastos que ya no puede usar.
El programa comprueba el comprobante antes de mandarlo, no después. Cada rechazo de Hacienda gasta un número que ya no se recupera; aquí los errores se ven en pantalla mientras todavía se pueden arreglar.
Cuando Hacienda publica una resolución o cambia un catálogo, el programa se actualiza solo: sin descargar nada, sin instalar nada y sin pagar una versión nueva. Usted se entera porque se lo contamos, no porque un día le deje de funcionar.
Lleve todas sus sociedades desde el mismo sitio, cambiando con un selector, y dele acceso a quien haga falta con su rol: quién emite, quién anula y quién solo consulta. Se acabó compartir una clave.
Ensaye en el ambiente de pruebas de Hacienda todo lo que quiera. La barra le dice siempre en cuál de los dos está, así que no hay forma de emitir una factura de verdad sin querer. Y sus datos se los lleva cuando quiera, en PDF y XML.
Los siete tipos de comprobante de la versión 4.4 funcionan y Hacienda los acepta. Muchos programas se quedan en la factura y el tiquete, y eso alcanza hasta el día en que usted exporte, cobre a crédito o le compre a un proveedor del exterior.
¿Le interesa el detalle de la norma detrás de cada uno? Está en la guía de la v4.4.
Elegir el cliente, elegir el producto, emitir. La numeración, la firma y el envío a Hacienda: usted no toca nada de eso, nunca.
El alquiler, la cuota, la iguala. Se definen una vez y salen cada mes con su fecha y su consecutivo. Si cobra lo mismo a veinte clientes, deja de dedicarle una mañana entera.
Nadie tiene que reenviarle nada. Los comprobantes de sus proveedores llegan al programa y se quedan en una lista con lo que espera por usted.
Un comprobante que no llegó a Hacienda no hace ruido: se emitió, se imprimió, el cliente se fue contento. Y se descubre al declarar, cuando ya no hay plazo. Aquí el estado de cada uno está a la vista.
Elija el mes y el programa le arma el formulario D-150 con cada casilla llamada igual que en TRIBU-CR y la cifra que va en ella, en el orden en que se llena. Abre el portal en una ventana y esto en la otra, y copia. O se lo manda a su contador en PDF.
Cada producto guarda su código CABYS y la tarifa que le corresponde. Al facturar, se elige y ya. Usted no se acuerda de ninguna tarifa nunca más.
Una factura que Hacienda rechazó, un correo al cliente que no llegó, el certificado a punto de vencer. Nada de eso hace ruido por sí solo. Ticuenta se lo escribe al correo, con lo que pasó y lo que toca hacer, sin que tenga que entrar a mirar.
Ilustraciones del programa, con datos de ejemplo. Las capturas reales se publicarán al abrir.
La llave criptográfica y las credenciales del API, que se sacan en TRIBU-CR. Si no las tiene, le explicamos dónde están. Y si se atasca, le ayudamos.
Viene de otro facturador: el consecutivo continúa, no se reinicia. Es lo primero que se rompe al cambiar de programa, y aquí está resuelto antes que nada. Sin costo.
Los clientes se traen con la cédula. Los productos se dan de alta una vez con su CABYS —y el programa le avisa ahí mismo si la tarifa no concuerda, que es cuando todavía se arregla sin gastar un número.
Pruebe contra el ambiente de pruebas de Hacienda las veces que haga falta. Cuando esté tranquilo, cambia a producción y empieza a facturar.
Si emite pocas facturas al mes, siempre iguales, le puede alcanzar perfectamente, y se lo decimos nosotros. La comparación completa está aquí, sin exagerar nada.
Cuántas facturas emite, si vende a crédito, si recibe compras, si exporta. Le contestamos con una recomendación concreta, aunque sea que no nos necesita todavía.
Escribirnos