Lo que sí llega solo
Fechas de entrada y salida, el código de confirmación y las cancelaciones. Con eso ninguna estancia se le pasa: la lista le dice qué falta por facturar aunque usted no abra Airbnb.
Airbnb no deja que un programa entre en la cuenta de un anfitrión: lo único que llega solo es el calendario de su anuncio. Así que Ticuenta trabaja con eso: el calendario dice qué facturar y cuándo, usted pone el monto, y después se cruza ese número contra el archivo de Airbnb.
Viene dentro del plan Hospedaje, ₡7.500 al mes. Sin pagar aparte.
Airbnb solo abre sus datos a unos pocos socios de software aprobados. Al anfitrión normal le da una dirección de calendario por anuncio, y nada más. Un programa que prometa importes automáticos desde Airbnb está prometiendo algo que Airbnb no entrega.
Fechas de entrada y salida, el código de confirmación y las cancelaciones. Con eso ninguna estancia se le pasa: la lista le dice qué falta por facturar aunque usted no abra Airbnb.
El monto y el huésped, que el calendario no trae. Una vez por reserva, y el resto —el IVA despejado, el CABYS, las noches como cantidad, la firma— sale solo.
Cuando cargue el archivo de transacciones de Airbnb, su número y el de Airbnb se guardan por separado y se comparan. No se pisan: la gracia es ver si difieren.
Airbnb la publica por anuncio, en la configuración de disponibilidad. Si tiene tres anuncios, son tres direcciones, y cada una queda atada a su inmueble. Con la primera se le pregunta desde qué día factura sus reservas con Ticuenta: lo anterior ya lo facturó con lo que usaba antes y no se le vuelve a ofrecer.
Lo que Airbnb le liquida. Es el único dato manual, y el que decide la base del IVA, así que conviene tomarlo de la liquidación y no de memoria.
El historial de transacciones y el de comisiones. De ahí sale el cruce y también la factura de compra de la comisión. Cargarlo dos veces no duplica nada.
Porque Airbnb no lo entrega. Sus datos son para socios de software aprobados; al anfitrión le da un calendario, y ese calendario trae fechas, código de confirmación y cancelaciones, y nada más: ni el nombre del huésped ni un céntimo. Quien le prometa lo contrario, o es socio aprobado de Airbnb o le está contando algo que no ocurre.
Un número por reserva. Todo lo demás —saber qué falta por facturar, despejar el IVA, el CABYS, la firma, el envío a Hacienda, la factura de compra de la comisión y el informe de renta— no lo toca.
Smoobu, sin dudarlo: ya le trae las reservas de Airbnb y además con su importe. Tener las dos conexiones emitiría dos facturas por la misma noche, así que el programa lo impide. Cómo funciona con Smoobu.
El calendario trae las cancelaciones, así que desaparece de lo que falta por facturar. Y si ya había emitido, se corrige con una nota de crédito, como cualquier venta.
No. Al conectar el primer anuncio se le pregunta desde qué día factura con Ticuenta, y las estancias que terminaron antes de ese día se dan por facturadas: no entran en la lista ni se le ofrecen sus comisiones. Si una se le pasó, cada reserva tiene un botón «Ya tiene factura» para apartarla, y otro para las que se cancelaron sin cobrar nada.
Sí, por correo. Si Hacienda rechaza un comprobante, si el correo al huésped no llega o si el certificado de firma está por vencer, le llega un aviso con lo que pasó y lo que toca hacer. Si todo salió bien, no le escribe nadie.
Cuéntenos cuántos inmuebles alquila y si usa alguna otra plataforma. Le decimos qué le resuelve Ticuenta y qué le va a tocar a usted, sin adornos.
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